sábado, 7 de abril de 2012

Tenemos relojes distintos.

Mi tiempo y el tuyo nunca van a ser iguales.
Los segunderos marchan en direcciones similares y
a la misma velocidad,
pero bajo circunstancias distintas
que no marcan pasos iguales.

Tu tiempo y el mío
están condenados a padecer arritmia.

A que las sombras-maquillaje
nos hagan ver distintos.
Y la barba
que es una en los dos
tenga fecha de caída.

Y tu tiempo yo deseo.
Lo quiero lego.
Lo quiero transfigurado en el mío.
Re-armado.

Lo quiero mío.
Lo quiero unido,
lo quiero hermafrodita
-no como extensión,
sino como una mezcla
de lo tuyo conmigo-.

Héroe del tiempo,
tú, mi goodbye kiss.

El tiempo no se dispone, se usa a veces.
No se acerca al corazón salvaje.
Sólo se nos permite delimitarlo acorralarlo
vía su medición,
que es para mí, tocar cada centímetro de tu piel suave.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Me abandono en los enveses de las hojas en los árboles
-alumbradas apenas por la luz de la farola.

Como se abandona el diario de ayer
o incluso el de hoy cuando se ha leído;
como se apaga un cigarro al entrar a un restaurante
una sala de conciertos o un cine.

Me abandono a su verde moribundo
por necesidad,
no por capricho.

Dejo que el tiempo corra libre.

Porque el momento que esperaba ya ha pasado.
Ocurrió mientras dormía,
mientras soñaba que lo alcanzaba
y marchaba con él
a lugares viejos
-porque no hay existen los nuevos, me han dicho-.

Me abandono pensando
en el contorno de las vidas
de los que corrieron con la misma suerte.

Por ahora me abandono en su verde moribundo
porque me lo permite su fugacidad nocturna.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Ferlosio.

Temporada de cítricos
y también de olvidos.
De frutos modificados genéticamente
para evitar el crecimiento de semillas,
pero también de inhibición interna de sentimientos de pertenencia.
Época de fríos, de hielos y apagones.

Frías palabras, fríos vientos, frío el café,
fría la cama, frías miradas.

Mandarinas y momentos que tuvieron importancia,
...algunos meses atrás...
ahora se hacen polvo junto con las cáscaras,
regresan a la tierra que les permitió su formación.

They go back to their ground.
We all go back.

The amazing everyday que desaparece
conforme la humedad entra en las calles.

Temporada en la que el señor de las limas
también tiende sus brazos de piedra
en señal de recibimiento.
- ¿A nosotros?
- No a nosotros, a nadie, porque ya están ocupados.
Y eso se debe a que él viene del trópico, no pertenece al frío.

Son cuatro meses para enterrar recuerdos,
para planificar la movilización de las tropas a territorios nuevos,
no conquistados.


Son semanas de guardar,
para engancharse a un idilio más allá de lo mundano conocido.
Para descansar la caballería.

Son días cítricos que huelen a lavatrastes,
a colonia,
a desayunos.

Son días de retracción,
de limpieza de áticos,
de descomposición de viejas relaciones.

Temporada de tránsito de los "vendrán más años malos y nos harán más ciegos"
a los "vendrán más años tristes y nos harán más malos".

sábado, 19 de noviembre de 2011

A partir de ahora, te libero de las ataduras de mi memoria.
Ya no habrá motivos o razones que te encierren en mí.

A partir de ahora debes de buscarte un sitio nuevo,
donde morir, en la forma que lo haces, sea posible, justificable y comprensible.

Ya puedes irte pudriendo en los estivales de mi memoria.
Empieza a descomponerte, por favor.

jueves, 10 de noviembre de 2011

La naturaleza física manifiesta;
manifestándose en las miradas reales que se entregan
en momentos de tregua, cielos escampados, días fríos y hojas que caen;
manifestándose en una mujer que saca a pasear a su perro,
su verdadero perro, en colas que se menean al compás del paseo.
Los verdaderos perros, los verdaderos acordes que suenan en las calles.
Los verdaderos autos, los verdaderos palacios.
Los verdaderos cielos y sus colores en constante cambio.
La naturaleza de la noche que cae sobre todos,
fría y húmeda.

Aquella naturaleza que no es física en los alguien que no tienen nombre,
en los nadie que nunca lo han tenido
-y probablemente morirán igual-,
en los pensamientos que se congelan antes de poder ser analizados,
ya no decir llevados a cabo.
Carentes de explicación y sujetos de rechazo.
Ausentes en las estaciones, principalmente ocultos en otoño e invisibles en invierno.

Pero la noche fría y húmeda cae encima de todos,
sobre todos los edificios Bauhaus,
los abrigos raídos, las flores de tulipán,
las palomas que esponjan su plumaje para aminorar la sensación térmica,
los beagles que menean la cola adentro de casas cálidas,
sobre aquellos que no saben que están siendo espiados,
los que usan la calefacción,
sobre las banquetas que yacen solas como un signo =.

Y atiende: la física, también la química y la biología serán historia cuando llegue la hora del lobo.
Serán historia común y condensada en halos de vapor de transeúntes que caminan evitando el frío.

viernes, 26 de agosto de 2011

Que el tejado se mezcle con el color del cielo a esta hora de la tarde es un augurio.
No sé de qué, exactamente.

Quizás de que el verde de las plantas está a punto de extinguirse.
Éste año más temprano que de costumbre.
O de que el calor casi parte al cono sur.

Podría ser también un signo de que el cauce de sangre que corre
está por aumentar.
Arrasará más avenidas, casinos, estadios, joyerías...
¿qué sé yo si no estoy ahí?
Ni aquí.

Que los carros parecieran quietos aún cuando marchan,
las luces de los semáforos sean tan inertes como las farolas,
el silencio inusual, la pasividad de las calles, la respiración muda,
¿tendrán éstos también algún significado?

No hay a quien controlarle el tránsito
cuando la tarde se va y la noche entra.
No hay ninguna señal que diga que seguimos vivos.

Sólo ese color del cielo que se confunde con el tejado, o viceversa.

De ser así, la vida entera sería un augurio.

domingo, 21 de agosto de 2011

Amar es lo de menos.

Yo lo que quiero es que me amen.
Saber amar lo he aprendido antes.
En la oscuridad de las noches urbanas.
Entre humo, cuerpos reptantes y vacíos.

¿Acaso nadie más lo ha aprendido?
La nostalgia llega y se instala en mi
un sábado como cualquier otro
y diferente a todos los demás.

sábado, 20 de agosto de 2011

Con éstos 39 grados infiernales.

Hoy, como Ginsberg, voy a amar a mi país.
Lo voy a amar contigo sobre las sábanas,
revueltas previamente
por mis movimientos nocturnos.

Sobre las sábanas
hoy voy a amar
sin importar el cómo y el por qué.

Hoy seré patriota por vez primera,
haré el amor por mi país
y nada más.

Juntos acabaremos con la desigualdad y el hambre.
La cama serán nuestro campo de batalla.
La pobreza será un fantasma por 10, 30 minutos.
O quizás por horas.
No lo sé.

fuera ropa interior, que somos libres.

Pelearemos dos contra un ejército de millones,
y ganaremos.

Tenemos un gran deseo, dos bocas y cuatro manos.
Tenemos palabras para invocar tempestades,
subiremos a la montaña más alta para disparar desde la cima.
Habrá miradas, miradas fuertes que acaben con dos mil soldados.
Habrá oleadas de calor para fundir sus armas.

Nada podrá vencernos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

De la ausencia perfectible extraigo
fragmentos.
Sólo aquellos de sucesos esporádicos
que ahora cobran relevancia.
Particular interés.

De los millones de ausencias
que son una.
Una grande, múltiple.
Tornada en desmayos.
En mutilaciones, casi.

De esa ausencia fresca;
de ayer, prolongada hasta hoy.