A partir de ahora, te libero de las ataduras de mi memoria.
Ya no habrá motivos o razones que te encierren en mí.
A partir de ahora debes de buscarte un sitio nuevo,
donde morir, en la forma que lo haces, sea posible, justificable y comprensible.
Ya puedes irte pudriendo en los estivales de mi memoria.
Empieza a descomponerte, por favor.
sábado, 19 de noviembre de 2011
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