La verdad es que no te encuentro.
Quisiera poder hacerlo,
verte entre las flores, rodeada de flores, de amapolas, de geranios y azucenas.
Con un canasto de pan en tu cabeza, cruzando parcelas y parcelas,
repartiendo tomates por las calles,
vendiendo dulces y tamales.
Recorriendo el largo camino hacia la noria con tu gran tinaja.
Lavando a la orilla del río.
Moliendo el maíz,
haciendo tortillas con tus manos.
Quisiera encontrarte fumando.
Bajo el techo de tu casa, en el patio.
O a la sombra del gran mezquite.
Quisiera encontrarte, como isla, como mujer, como mi abuela.
Quisiera que estuvieras aquí, o yo allá,
pero contigo, juntos.
Y no quiero pensarte por temor a extinguir tu recuerdo.
Quisiera encontrarte, pero no pude, no me alcanzó el tiempo.
miércoles, 30 de junio de 2010
viernes, 11 de junio de 2010
Plantamos cuatro árboles de plátano en el jardín.
Una vid, dos higueras, un naranjo, una mandarina, un limón, romero y otras plantas de ornato.
Miento.
Las plantaron los demás,
no sé quienes.
No fuí yo quien lo hizo.
Soy partícipe, simplemente, de la enajenación que causa ver su crecimiento.
Disfrutar la entereza de sus tallos, ramas, hojas y finalizar en frutos.
Aspiro, como todos los que disfrutan del fútbol,
a olvidarme de las muertes, los asaltos, la pérdida de democracia,
la caída de las instituciones sociales, el detrimento de la calidad de vida,
los asesinatos sin resolver, el narcotráfico, la pobreza y un largo etcétera (que ocupa mi mente todos los días).
Aspiro a olvidar la sangre que rueda a diario y se infiltra en las venas de la tierra, regresa al lugar que formó los materiales que le coagularon.
Aspiro a perderme en la belleza de las plantas de mi jardín,
sembrarme con ellas, desarrollar ramas y hojas en mis manos
y cuando llegue nuevamente la primavera,
florecer.
Una vid, dos higueras, un naranjo, una mandarina, un limón, romero y otras plantas de ornato.
Miento.
Las plantaron los demás,
no sé quienes.
No fuí yo quien lo hizo.
Soy partícipe, simplemente, de la enajenación que causa ver su crecimiento.
Disfrutar la entereza de sus tallos, ramas, hojas y finalizar en frutos.
Aspiro, como todos los que disfrutan del fútbol,
a olvidarme de las muertes, los asaltos, la pérdida de democracia,
la caída de las instituciones sociales, el detrimento de la calidad de vida,
los asesinatos sin resolver, el narcotráfico, la pobreza y un largo etcétera (que ocupa mi mente todos los días).
Aspiro a olvidar la sangre que rueda a diario y se infiltra en las venas de la tierra, regresa al lugar que formó los materiales que le coagularon.
Aspiro a perderme en la belleza de las plantas de mi jardín,
sembrarme con ellas, desarrollar ramas y hojas en mis manos
y cuando llegue nuevamente la primavera,
florecer.
viernes, 4 de junio de 2010
Aparecen de repente en el periódico de ayer (¿antier? ¿hace una semana?)
Dos notas.
"Las bolsas de valores del mundo a la baja" y "Corte en el suministro de agua en Tijuana"
Supongo que ambas tienen importancia,
pero ninguna se leerá como debiera.
Todo es especulación.
Llenar barriles de agua un día antes,
no salir de vacaciones este año,
no comprar más cigarros,
no bañarse,
no regar el jardín,
no partir, especulando, oyendo, leyendo a medias,
entendiendo la mitad del encabezado,
sin ir a fondo,
pensar, relacionar e ir más allá.
No comprar más el periódico,
mejor leerlo en línea.
Dos notas.
"Las bolsas de valores del mundo a la baja" y "Corte en el suministro de agua en Tijuana"
Supongo que ambas tienen importancia,
pero ninguna se leerá como debiera.
Todo es especulación.
Llenar barriles de agua un día antes,
no salir de vacaciones este año,
no comprar más cigarros,
no bañarse,
no regar el jardín,
no partir, especulando, oyendo, leyendo a medias,
entendiendo la mitad del encabezado,
sin ir a fondo,
pensar, relacionar e ir más allá.
No comprar más el periódico,
mejor leerlo en línea.
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