En los vidrios que simulan paredes se reflejan sombras, te reflejas tú.
Se reflejan carros, taxis, patrullas, te reflejas tú.
En las culpas, vómitos y excusas.
Más no hay nadie, ni cosas bonitas,
jabones, o trocas.
No hay bosques ni nadie, ni arruyos, arroyos, tarados, tardados.
Metrallas, o grouppies, sentados, parados,
no hay nadie no hay tú.
No hay nada no hay nadie,
están todos,
no hay nadie,
estás tú,
no hay tú.
Y la noche de la glorieta, las juntas de corbatas, las lámparas,
las mesas, las mesas, las mesas, las mesas las mesas lasmesalasmesalasm
El reflejo no existe, están todos, no hay nadie, estás tú y no hay tú.
lunes, 15 de febrero de 2010
viernes, 5 de febrero de 2010
Se me queda prácticamente todo.
Quedan trazos, trazas, notas adhesivas, hojas arrancadas, plumas de la almohada, una sombra incauta.
Se me quedan cosas, millones en frente, millones arriba.
Y no sé que hacer con ellas.
Y ya no sé que hacer conmigo cuando duerma, cuando despierte, cuando resurjas en mi mente -todo el tiempo.
Ni con las lágrimas, ni con los ruidos, o la radio, o las lluvias que se avecinan, con el permanente nudo en la garganta.
Ya no sé que hacer conmigo ahora que no estás.
Teclear en vano.
Quedan trazos, trazas, notas adhesivas, hojas arrancadas, plumas de la almohada, una sombra incauta.
Se me quedan cosas, millones en frente, millones arriba.
Y no sé que hacer con ellas.
Y ya no sé que hacer conmigo cuando duerma, cuando despierte, cuando resurjas en mi mente -todo el tiempo.
Ni con las lágrimas, ni con los ruidos, o la radio, o las lluvias que se avecinan, con el permanente nudo en la garganta.
Ya no sé que hacer conmigo ahora que no estás.
Teclear en vano.
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