Se me queda prácticamente todo.
Quedan trazos, trazas, notas adhesivas, hojas arrancadas, plumas de la almohada, una sombra incauta.
Se me quedan cosas, millones en frente, millones arriba.
Y no sé que hacer con ellas.
Y ya no sé que hacer conmigo cuando duerma, cuando despierte, cuando resurjas en mi mente -todo el tiempo.
Ni con las lágrimas, ni con los ruidos, o la radio, o las lluvias que se avecinan, con el permanente nudo en la garganta.
Ya no sé que hacer conmigo ahora que no estás.
Teclear en vano.
viernes, 5 de febrero de 2010
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