viernes, 5 de febrero de 2010

Se me queda prácticamente todo.

Quedan trazos, trazas, notas adhesivas, hojas arrancadas, plumas de la almohada, una sombra incauta.

Se me quedan cosas, millones en frente, millones arriba.

Y no sé que hacer con ellas.

Y ya no sé que hacer conmigo cuando duerma, cuando despierte, cuando resurjas en mi mente -todo el tiempo.

Ni con las lágrimas, ni con los ruidos, o la radio, o las lluvias que se avecinan, con el permanente nudo en la garganta.

Ya no sé que hacer conmigo ahora que no estás.

Teclear en vano.

No hay comentarios: