jueves, 21 de enero de 2010

En la habitación
cajas vacías.
Catorce pares de zapatos
que tienen funcionalidad
únicamente cuando se les usa.

En la habitación ninguna de las camisas colgadas tiene sentido.
El cuadro cobra vida cuando se le mira,
antes no.
El cesto de basura,
el de ropa sucia,
la mesa,
las velas de emergencia,
una silla.

Nada en el hogar funciona.

Ni siquiera la tormenta tiene importancia sucediendo afuera.

Cuando el universo se sumerge en sus infinitos infinitos pensamientos.

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