Tú preguntas:
-¿Cómo se le llama al deseo de existir pensando en la presencia?
Yo respondo:
-No lo sé, pregúntame algo menos complicado.
Tu afirmas con tono irritado:
-Es una marcha un tanto fúnebre, de olvido.
Y replico:
-¡No!, no mil veces. No es olvido, no es marcha, no es distanciamiento, no es nada de lo que tú ves. Son peces en el aire, son uvas, zapatos, camisas, hules de colores, cobijas, corazones de papel, camisas, gatos, gatos y camisas, un cuadro, cuadros y camisas y un pez dorado muerto sobre el piso.
Se establece un corte frío en el aire. Se corta tu respiración y la mía. Corre la sangre. Llueven lugares comunes, gotas de acero, plomo, aluminio, magnesio y sodio sólido quemándose al descender hasta tus pies.
Y yo callado, creyendo que no, o peor, que sí.
Es que insisto, son peces o camisas, zapatos o uvas... lo que gustes, pero no marcha de olvido.
martes, 16 de diciembre de 2008
martes, 9 de diciembre de 2008
Condición Santana.
viento con polvo, entra por la boca cuando aspiro el humo del cigarro.
fumo de manera más constante, más intensa,
entra el humo con polvo, se queda ahí, no es desechado.
¡Cuánto calor puede hacer en un día!
Y ni hablar de la nostalgia, mucho menos de aquellas tardes que se van y no regresan sino hasta el alba.
No tomo agua, no. No me gusta orinar en baños públicos.
No me gusta estirar las piernas cuando me hormiguean. No es un trauma, no fué contusión. No es nada, por favor, déjenme en paz.
Dejen solo al polvo, solo al polvo.
Se llama Norte, hijo de Abel.
Es polvoriento, pero no empolvado. Es seco, dual, políglota. Muy regional.
Me trae el polvo, me prohíbe indirectamente fumar.
Dice cosas absurdas, palabras vagas vertidas en el viento empolvado.
Se llama Norte y vive aquí conmigo.
Todo saber, todos sabemos, para desconocer, para no ver.
fumo de manera más constante, más intensa,
entra el humo con polvo, se queda ahí, no es desechado.
¡Cuánto calor puede hacer en un día!
Y ni hablar de la nostalgia, mucho menos de aquellas tardes que se van y no regresan sino hasta el alba.
No tomo agua, no. No me gusta orinar en baños públicos.
No me gusta estirar las piernas cuando me hormiguean. No es un trauma, no fué contusión. No es nada, por favor, déjenme en paz.
Dejen solo al polvo, solo al polvo.
Se llama Norte, hijo de Abel.
Es polvoriento, pero no empolvado. Es seco, dual, políglota. Muy regional.
Me trae el polvo, me prohíbe indirectamente fumar.
Dice cosas absurdas, palabras vagas vertidas en el viento empolvado.
Se llama Norte y vive aquí conmigo.
Todo saber, todos sabemos, para desconocer, para no ver.
lunes, 8 de diciembre de 2008
Tú y mis cosas.
Puse todo en una bolsa de plástico.
-también mis pesos devaluados, la desesperanza, la ansiedad de los muertos decapitados, el frío a medias, el café tibio.
Te puse a tí y la cerré, como cierra el capítulo dos en este libro, sólo porque sí, porque sí.
Y sonrieron al comer las avellanas, ya con todas esas cosas encerradas en una película plástica.
Y la S botó de mi teclado.
El polvo, el polvo, el polvo.
Y la humedad que genera hongos de esporas, hongos hongos hongos.
Mis cosas encerradas contigo, lleno todo de polvo, esporas y humedad.
No sé de dónde. ¿Generación espontánea?
¿Interdisciplinariedad?
¿Alucinación?
piedras que permanecerán sin sonreir cuando se rompa el plástico.
-también mis pesos devaluados, la desesperanza, la ansiedad de los muertos decapitados, el frío a medias, el café tibio.
Te puse a tí y la cerré, como cierra el capítulo dos en este libro, sólo porque sí, porque sí.
Y sonrieron al comer las avellanas, ya con todas esas cosas encerradas en una película plástica.
Y la S botó de mi teclado.
El polvo, el polvo, el polvo.
Y la humedad que genera hongos de esporas, hongos hongos hongos.
Mis cosas encerradas contigo, lleno todo de polvo, esporas y humedad.
No sé de dónde. ¿Generación espontánea?
¿Interdisciplinariedad?
¿Alucinación?
piedras que permanecerán sin sonreir cuando se rompa el plástico.
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