Puse todo en una bolsa de plástico.
-también mis pesos devaluados, la desesperanza, la ansiedad de los muertos decapitados, el frío a medias, el café tibio.
Te puse a tí y la cerré, como cierra el capítulo dos en este libro, sólo porque sí, porque sí.
Y sonrieron al comer las avellanas, ya con todas esas cosas encerradas en una película plástica.
Y la S botó de mi teclado.
El polvo, el polvo, el polvo.
Y la humedad que genera hongos de esporas, hongos hongos hongos.
Mis cosas encerradas contigo, lleno todo de polvo, esporas y humedad.
No sé de dónde. ¿Generación espontánea?
¿Interdisciplinariedad?
¿Alucinación?
piedras que permanecerán sin sonreir cuando se rompa el plástico.
lunes, 8 de diciembre de 2008
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