martes, 9 de diciembre de 2008

Condición Santana.

viento con polvo, entra por la boca cuando aspiro el humo del cigarro.
fumo de manera más constante, más intensa,
entra el humo con polvo, se queda ahí, no es desechado.

¡Cuánto calor puede hacer en un día!
Y ni hablar de la nostalgia, mucho menos de aquellas tardes que se van y no regresan sino hasta el alba.
No tomo agua, no. No me gusta orinar en baños públicos.
No me gusta estirar las piernas cuando me hormiguean. No es un trauma, no fué contusión. No es nada, por favor, déjenme en paz.
Dejen solo al polvo, solo al polvo.

Se llama Norte, hijo de Abel.
Es polvoriento, pero no empolvado. Es seco, dual, políglota. Muy regional.
Me trae el polvo, me prohíbe indirectamente fumar.
Dice cosas absurdas, palabras vagas vertidas en el viento empolvado.
Se llama Norte y vive aquí conmigo.

Todo saber, todos sabemos, para desconocer, para no ver.

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