miércoles, 10 de marzo de 2010

Yo no sé que hacemos a estas horas,
tan despiertos
reclamando.
Buscando nombres en las computadoras,
escuchando impresoras constantemente,
viendo como los oficiales ponen y quitan esposas a los delincuentes -¿inocentes?
Realmente no entiendo por qué con este frío siguen cometiéndose delitos.
No entiendo de legalidades y jurismos,
pero conozco a los abusadores y sus abusos.

Ya no entiendo nada en esta noche;
probablemente sueñe que me robaron algo inerte.

Espero...
un buen trato, un momento de confirmación, una llamada al teléfono y una taza de café.

Yo y muchos más en la sala
esperamos a estas horas de la noche, reclamamos soluciones imposibles.
Minutos, Pérez, Pancho, abogados, policías, legistas y abusados.

lunes, 1 de marzo de 2010

Me gusta esta ciudad,
en general.
Pero particularmente me gusta cuando nos recuerda que está viva,
como en estas fechas.
Cuando crece, se expande, abre cerros, reverdece, parte calles, tumba casas.
Nos demuestra que está viva.
Cuando despierta del letargo acalorado en el que la mayor parte del año se encuentra.
Y pone al descubierto su fuerza y bravía.
Siempre me gusta Tijuana, pero más cuando es ella quien engalana el entorno.