Yo no sé que hacemos a estas horas,
tan despiertos
reclamando.
Buscando nombres en las computadoras,
escuchando impresoras constantemente,
viendo como los oficiales ponen y quitan esposas a los delincuentes -¿inocentes?
Realmente no entiendo por qué con este frío siguen cometiéndose delitos.
No entiendo de legalidades y jurismos,
pero conozco a los abusadores y sus abusos.
Ya no entiendo nada en esta noche;
probablemente sueñe que me robaron algo inerte.
Espero...
un buen trato, un momento de confirmación, una llamada al teléfono y una taza de café.
Yo y muchos más en la sala
esperamos a estas horas de la noche, reclamamos soluciones imposibles.
Minutos, Pérez, Pancho, abogados, policías, legistas y abusados.
miércoles, 10 de marzo de 2010
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