sábado, 7 de abril de 2012

Tenemos relojes distintos.

Mi tiempo y el tuyo nunca van a ser iguales.
Los segunderos marchan en direcciones similares y
a la misma velocidad,
pero bajo circunstancias distintas
que no marcan pasos iguales.

Tu tiempo y el mío
están condenados a padecer arritmia.

A que las sombras-maquillaje
nos hagan ver distintos.
Y la barba
que es una en los dos
tenga fecha de caída.

Y tu tiempo yo deseo.
Lo quiero lego.
Lo quiero transfigurado en el mío.
Re-armado.

Lo quiero mío.
Lo quiero unido,
lo quiero hermafrodita
-no como extensión,
sino como una mezcla
de lo tuyo conmigo-.

Héroe del tiempo,
tú, mi goodbye kiss.

El tiempo no se dispone, se usa a veces.
No se acerca al corazón salvaje.
Sólo se nos permite delimitarlo acorralarlo
vía su medición,
que es para mí, tocar cada centímetro de tu piel suave.