lunes, 29 de noviembre de 2010

Victoria.
Alada, alcohólica.
Sobre muertos.
Sobre heridos.
Sobre conquistas y pérdidas.
Sobre lluvias y terrenos abiertos.
O cerrados.

Pero victoria.
Necesaria para los perdedores.
Más aún para los vencedores.

Victoria y sangre.
Victoria y un brindis con whiskey.

Victoria amoral.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Hablar supone el uso discriminado de palabras
mediante un sistema que me resulta más que complejo.
Es una construcción terrible que selecciona ideas de un entramado,
supongo infinito.

Atender una conversación es una respuesta neurocerebral.
Hablar por hablar también, pero es aún más complicado.
Los efectos que la segunda acción tiene (respecto a la primera)
pueden ser más perversos.

Donde las respuestas fallan, los impulsos físicos se manifiestan.

Aparecemos innermes y desnudos ante el otro, los otros.

Caemos al vacío.
Existimos realmente.

martes, 23 de noviembre de 2010

Son tardes en las que la caída de hojas es constante.
Son eventos recurrentes, aunque sin un patrón establecido.

Al ritmo que les place.

Son tardes en las que la nicotina está ausente.
Los cuerpos también.

Es un conjunto de ocasiones,
lluvias de múltiples muertes amarillas, de carácter coincidente.
Agrupadas por mero azar.

Son tardes que le ceden paso al descenso de la temperatura
y la nobleza de la ocasión no las minimiza.
En absoluto.

martes, 16 de noviembre de 2010

¿Qué más dá si hubiera dormido mil horas o mil días?
Igual encontraría el mundo en ruinas.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Pisa la hierba verde.
Ésta vez.
El olor ascendente y enervante del limoncillo, adormece.
Se recuesta.
Piensa en trabajar, pero no puede.
Duerme.

Entonces despierta herido.
Por alguna bestia.
Desconocida.

viernes, 5 de noviembre de 2010

No soy yo quien escribe.
es alguien desconocido.

Es un -quizás- hambriento de palabras.
Un estafador, como solía pensarlo.

Es alguien ajeno a todo.
Que viaja en metro y ve a los ojos,
directamente.

Es alguien temeroso,
terrorista.

No soy yo quien ve a la vida con los ojos tristes
y llorosos.
Es alguien que desafía el destino
con su gracia y su afecto.

No es nadie conocido.
No es alguien discreto.

Y olfatea descaradamente
cual mapache.
Ebrio.

Es nadie,
nadie que responda a la puerta
cuando llaman.
Porque suelo estar dormido.

Nadie conocido,
de momento.

jueves, 4 de noviembre de 2010

y el anhelo, el disfrute.
la extrañeza.
todo envilece, todo oscurece.

todo es distinto y todo es cambiante.

un cuerpo adaptado a otros entornos.