domingo, 31 de julio de 2011

Pinche vida.
Eres tan efímera que no sé si
alcanzaré a terminar mi cigarrillo
antes de que te extingas.

viernes, 29 de julio de 2011

Creador de imágenes.

Si, pues nada.
Que creas imágenes.
Las sacas de algún no sitio.

No pueden ser extraídas de tu cerebro,
eso indicaría que ya existen;
al menos las partes
(y por ende, no sería creación sino simple construcción).

En fin, las creas... ¿y?
No vives de ello.
¿De qué vives?

Son bellas, he de reconocer.
Duele el pensamiento al verlas.
Pero el dolor se acaba cuando volteas a otra parte.

Yo he deducido que creas las imágenes porque
buscas encontrarte en alguna de ellas.
Quieres nacer por primera vez.

domingo, 24 de julio de 2011

No hagas un gran esfuerzo
construyéndole nuevos desiertos
porque terminará mudándose a áreas más prósperas.

No te canses levantándole grandes montañas.
Siempre se preguntará qué hay detrás de ellas.

Siempre habrá algo incompleto en su existencia
y sus dudas le harán marcharse.
Muy lejos de ti.

viernes, 22 de julio de 2011

Yo siempre quise esperarte mientras amanecía.
Y no con un libro en las manos, sino con una cerveza.
Me ofreces las reminiscencias de tu tiempo.
Un segundo fracturado, acaso.
Porque antes de que haya terminado
ya te has ido.

¿Jugar con qué sentido?

Y Yo ¿con qué sentido juego? ¿Con cuáles?
Si en este proceso los he ido perdiendo poco a poco.

martes, 12 de julio de 2011

Moramos.
Donde cae la noche.
Descansamos las piernas
y hacemos nada durante los sueños.

Salvo torear la muerte
y escapar de ella
al despertar.

Vivimos junto a
los límites de la vanguardia,
pero no los cruzamos,
sería inútil seguirle el paso
a la modernidad.
No la comprendemos,
¿entienden?
Carece de sentido.

Por eso es que moramos
al cobijo de la nada.
Bajo la entera protección
del silencio
y de la tierra.

Todo lo hecho
lo debemos a la casualidad.
De la causalidad
nos hemos deshecho
hace unos siglos

sábado, 9 de julio de 2011

Repensando el rojo óxido,
días polvorientos.
Las lloviznas aún lejanas.

Los ambientes conocidos, las tardes serenas
y cálidas.
Las palabras que salían apenas
con ganas de volver a entrar en tu boca
o de esconderse en tus espaldas.
Frases apenas completas
difícilmente entendibles.

Las conversiones en oscuridad.
El mar reflejando el Puente Coronado.
En esa azotea.
Donde nada ocurría;
nada más que el silencio
de esa tú mirada.

Repensando:
-los pasos dados,
-aquellos necesarios para que estés aquí
-o esa secuencia de muertes necesarias
para llegar.

martes, 5 de julio de 2011

Enlistando
arbitrariamente
el día por sus partes.
Cada una de ellas.
Sin menosprecio de detalles.

Trato de encontrar pistas
tuyas en cada intersticio.

Que me hablen de tu visita
en algún momento en que no estuve,
o que no te vi.

lunes, 4 de julio de 2011

Si se reconocieran ese par de rostros.
En cualquier instante.
¿Qué importaría el resto?

domingo, 3 de julio de 2011

Tener un atrapa-imágenes.
Dejarlo que resguarde
todas aquellas que parecieran importantes,
acaso imprescindibles.

Las flores cayendo sobre la clarita con limón.
Sobre el café.
Sobre cualquier bebida,
cualquier mano,
cualquier cabeza.

El viento arrastrándolas
quién sabe dónde.

Tener también un
atrapa-sonidos.
Que conserve aquellos recientes
-en su mayoría.

El sonido de las hojas meciéndose
con el viento.
El revoloteo de las moscas.
El sonido inaudible de las golondrinas
a una altura relativamente elevada.

O el silencio de estos 31ºC a la sombra.

Y guardar toda esta mañana en una bóveda.
Donde no les llegue el polvo,
ni la destrucción del olvido pueda alcanzarles.

sábado, 2 de julio de 2011

¿Qué harás ahora con el envase
que has vaciado?
¿Sigue teniendo sentido guardarlo?
No coleccionarlo, naturalmente.
-Como podrías hacerlo con un auto, una moneda o una estampilla,
porque este empaque no te generará valor en el tiempo.
Podrías (y deberías) desecharlo de la misma forma en la que
consumiste su contenido.
Podrías tirarlo a la basura.
Y las cosas no cambiarían en nada.

Hay muchos más paquetes esperando a ser llevados a tu casa.
Ansiosos de poner lo suyo dentro de tus fauces.
Ser consumidos breve o rápidamente.
En función de tu apetito y el disfrute que te otorguen.

Pero es no me importa.
Yo sólo quiero saber ¿qué harás con éste empaque vacío?

viernes, 1 de julio de 2011

El pero yace en que
mi cerebro construye sistemas complejos
-en base a elementos que per se no tienen
características en común
que les hagan sujetos de unión-
y además,
difíciles de disociar
una vez caído en la trampa.

¿Y luego qué?

Escucho tu negativa.

Luego nada.

La nadedad amplia y generosa,
un conjunto ocupando una sección emocional
muy significativa en mi cabeza;
disminución de la memoria ram.

El estado de la nada.
Y es increíble haber caído en él
con tan sólo dos de tus palabras:
las más rotundas e hirientes posibles.