Me gusta esta ciudad,
en general.
Pero particularmente me gusta cuando nos recuerda que está viva,
como en estas fechas.
Cuando crece, se expande, abre cerros, reverdece, parte calles, tumba casas.
Nos demuestra que está viva.
Cuando despierta del letargo acalorado en el que la mayor parte del año se encuentra.
Y pone al descubierto su fuerza y bravía.
Siempre me gusta Tijuana, pero más cuando es ella quien engalana el entorno.
lunes, 1 de marzo de 2010
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