Temporada de cítricos
y también de olvidos.
De frutos modificados genéticamente
para evitar el crecimiento de semillas,
pero también de inhibición interna de sentimientos de pertenencia.
Época de fríos, de hielos y apagones.
Frías palabras, fríos vientos, frío el café,
fría la cama, frías miradas.
Mandarinas y momentos que tuvieron importancia,
...algunos meses atrás...
ahora se hacen polvo junto con las cáscaras,
regresan a la tierra que les permitió su formación.
They go back to their ground.
We all go back.
The amazing everyday que desaparece
conforme la humedad entra en las calles.
Temporada en la que el señor de las limas
también tiende sus brazos de piedra
en señal de recibimiento.
- ¿A nosotros?
- No a nosotros, a nadie, porque ya están ocupados.
Y eso se debe a que él viene del trópico, no pertenece al frío.
Son cuatro meses para enterrar recuerdos,
para planificar la movilización de las tropas a territorios nuevos,
no conquistados.
Son semanas de guardar,
para engancharse a un idilio más allá de lo mundano conocido.
Para descansar la caballería.
Son días cítricos que huelen a lavatrastes,
a colonia,
a desayunos.
Son días de retracción,
de limpieza de áticos,
de descomposición de viejas relaciones.
Temporada de tránsito de los "vendrán más años malos y nos harán más ciegos"
a los "vendrán más años tristes y nos harán más malos".
lunes, 21 de noviembre de 2011
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