miércoles, 11 de junio de 2008

Revisión Interna.


En determinado momento.

Sí, bajo la fría luz de la lampara en la mesa.

Cuando sepamos, sepa-sepas, que esperamos en vano el atardecer de plata.

Bajo abril de noches incurables.

En días de asfalto y tierra negra.

Donde nunca suframos sus heridas.

Cuando logren captarnos los satélites.

Y el cielo de repente quede inmóvil.

Con detalles precisos de llegadas y partidas
rubíes, esmeraldas y perlas engarzadas
autos en monturas de oro
en estrépito de idilio
convertidos

y hacer ballet de nuestras penas.

Una melodía del medioevo a fin de cuentas.

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