¿Sobre la mesa?
¡NO!
¿En la basura?
¡NO!
¿En ti?
----
No hubo respuesta y un momento después rompió en llanto.
Seco y turbio como una tormenta del desierto. Llanto de rechazo a sí mismo.
Un llanto descorazonado, porque no tiene corazón...
... lo perdió en un supermercado.
martes, 10 de junio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario