miércoles, 28 de noviembre de 2007

long distance

La distancia no parte por la mitad, nos mientes cuando dices eso.
Dos segundos que parten del cero, esos pueden partir.
Hojas secas, muertas danzantes, decrépitos en el amor como las uvas en la mesa.
En un punto, antes de bostezar, cuando el vapor se condensa, cuando las lluvias se acidifican, cuando el polvo exhala sus últimos resquejes de vida, cuando estemos en vapores mentolados -sólo entonces sabremos del rencor que nos tenemos.

De las profesiones abandonadas.
Yo por eso quiero ser pequeño pequeño, evitar las miradas y aprobar que paso desapercibido.
O ser uva, o ser mosca en taparrabos.
O ser nada y ser tuyo.

No, la distancia no parte por la mitad, mucho menos acrecienta el odio.

2 comentarios:

Alan Ulises Niniz dijo...

NO, la distancia SÍ nos parte, nos dice que jamás se hará más corta y que nunca podremos andar ese camino que construye.

...bueno, qué te puedo decir yo, enamorado de alguien que siempre estará a gran distancia de dónde yo estoy.

Pero tal vez esa distancia es la que mantiene la ilusión cuando sabes que no será posible...y esa ilusión nos mantendrá en pie en lo que llega algo que podamos ver tocar.

:(

Julieta dijo...

Ya no temo más a la distancia. La distancia es subjetiva, y cuando pensamos que es más grande, más cerca estamos.
No, ya la distancias no me dan mas miedo.