viernes, 7 de diciembre de 2007

i don´t want anything


A veces los fantasmas que fuman cerca de la basura junto al cenicero quieren morir también -en parte por su invisibilidad, en parte por su mediocridad, a veces esos fantasmas deberían morir también.

el punto es que me tiemblan las manos cuando quiero pasar la navaja entre mis venas o poner un poco de arsénico en mi vaso de agua y no lloro ni reacciono, nada más me quedo ahí viendo mis alternativas y creyendo que no o a la mejor que sí.

arriba el abajo sin mayúsculas que cree ser un arriba prepotente, una continuidad de nuestro horizonte visual y un rescoldo del amor que sigo profesando.

un amor en minúsculas, con a minúscula -que es como debiéramos escribir amor.

y esos fantasmas como yo debieran extinguirse por selección natural.

1 comentario:

Alan Ulises Niniz dijo...

Las cosas se van por selección natural, pero no por elección propia. Los fantasmas nunca se van, sólo dejan de asustar y se vuelven compañeros de viaje, uno que tal vez terminará demasiado pronto. Pero nunca acabará por elección propia.

Ni el arsénico ni una navaja pueden matar o cortar eso que está dispuesto a no dejarse herir más...sólo no se da cuenta que lo único que quiere es no sentir más en esa dirección...y la única manera es para hacerlo es gritar justo así, como lo haces...

Siempre habrá alguien que vea la invisibilidad de otros, y aunque no se tengan las palabras precisas, se tiene el oido para intentar escuchar los gritos...