Mi mamá evitaba el tema cada que surgía y de manera automática siempre decía: Seguro que hoy si lloverá. Mi único hermano saltaba de su lugar cuando escuchaba su nombre y salía corriendo.
La cuestión es que Javier se evaporó con la tarde, la tarde de mayo en que se fué.
Con el polvo, con el calor, con el horizonte rojo, con la sequía.
Y ya jamás volvimos a saber de él.
No hubo una palabra suya que diera aliento a las lágrimas de mi madre que rápido se evaporaban en el calor sofocante de aquel verano infernal.
No hubo sí, o un no, mucho menos un quién sabe sobre su paradero.
Sólo una plática larga y abundante sobre por qué se iba.
Cuando se fué no hubo nada lejos del sopor, del dolor materno y una víbora sonando el cascabel en el camino. Su partida se caracterizó por el calor.
De ahí que mi madre siempre responda que en este pueblo muerto seguro hoy si lloverá; probablemente sigue creyendo que volverá con la lluvia.
La cuestión es que Javier se evaporó con la tarde, la tarde de mayo en que se fué.
Con el polvo, con el calor, con el horizonte rojo, con la sequía.
Y ya jamás volvimos a saber de él.
No hubo una palabra suya que diera aliento a las lágrimas de mi madre que rápido se evaporaban en el calor sofocante de aquel verano infernal.
No hubo sí, o un no, mucho menos un quién sabe sobre su paradero.
Sólo una plática larga y abundante sobre por qué se iba.
Cuando se fué no hubo nada lejos del sopor, del dolor materno y una víbora sonando el cascabel en el camino. Su partida se caracterizó por el calor.
De ahí que mi madre siempre responda que en este pueblo muerto seguro hoy si lloverá; probablemente sigue creyendo que volverá con la lluvia.

1 comentario:
¿Javier? No preguntaré lo que no me corresponde. Pero me alegra leer algo distinto a lo que nos mueve siempre. Creo que comienzo a disfrutar la soledad...
Abrazo fuerte.
Felices Días.
Mejor Futuro.
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