viernes, 2 de noviembre de 2007

el comienzo del final.


sigo creyendo que te quiero.

por eso mismo mi insistencia se reducirá al mínimo. lo conveniente o no, solo yo lo conozco.

y en lo basto del océano encontraré la paz que necesito, la serenidad que busco, el momento perfecto para saborear la existencia del amor incomprendido.

porque te necesito, huyo.

precisamente porque necesito estar cerca de tí, escapo.

ni el mar ni su sonido, ni el paso quedo que escucho cuando camino junto a tí, ni las uñas de tus dedos largos y delgados (que alguna vez pensé serían iguales a los de un guitarrista inglés), ni tu mirada perdida que busca en mí lo que sabes que ya tienes y no tomas, ni la cita en el cine donde nos veíamos constantemente, ni las palabras que nos dijimos con los ojos, o las noches frías amparadas en la luna y el puente Coronado, ni la tarde después de la comida, ni la nieve, ni el lejano adiós que algún día sostuvimos, ni el whisky derramado, ni nosotros dos caminando bajo el sol caliente de la playa, ni nosotros dos caminando en la fiesta callejera, ni las palomas, ni mis pláticas no correspondidas en el cine, ni tu tesis plagada de perfección, ni tu risa desmedida, ni tu engaño, ni tu gato celoso de mí, ni tus zapatos chistosos, ni tus pies descalzos, ni tu necesidad de querer, ni tu mano, ni tu mano.

nada de ello debe hacerme querer volver a tí por mucho que te necesite.

por ello me alejo.

el olvido y la nada, la nada y su vida descomunal, sus planteamientos posmodernistas bajo los cuales debemos estar juntos, porque nos debemos uno al otro, porque somos escencia y debemos tener fe ciega en que se nos resolverá la vida.

no, por ello me alejo. por ello ya estoy lejos.

adiós

2 comentarios:

BLEH Comics dijo...

Y asi se acaban las cosas, o eso se piensa. Y asi se hunde el sol en el mar, o en las montañas, o en las nubes, o en los susurros. La distancia es relativa pero es un enemigo formidable, por eso uno se aleja esperando tenerla como aliada para que lo que no se ha cerrado se cubra de hielo y nieve, o de mar, o de algo grande, bonito y ruidoso, pero no lo suficiente para que cada determinados minutos, meses, años, vidas, se sienta un dolor vago y poco definido, de orígenes mal olvidados. Huyendo, huyendo siempre, "no matter where!", queriendo no tener simetría porque el mundo es redondo y tarde o temprano, a propósito o no, puede que sí... o puede que no.

Alan Ulises Niniz dijo...

Adios, palabra fuerte ¿no? A veces uno la repite tanto, y no para que el destinatario la escuche, sino para que nosotros creamos que es el momento adecuado para decirla, para pensar que se logró superar ese etapa en que se pierden los deseos y se acumulan recuerdos.

Nada, ni el mar ni las montañas ni las nubes, nada puede disfrazar eso que nos hace gritar ¡ADIOS!, pero por momentos nos hacen imaginar que es posible olvidar, y quien sabe, en uno de esos viajes tal vez lo logremos.