miércoles, 31 de octubre de 2007

DÍA CUATRO

Hoy te ví.

En una pulcritud inimaginable, inalcanzable, solo derrotable por la enfermedad.

Y me sentí vulnerado, avasallado y moribundo.

Sólo eso. Te ví, nos vimos. Y luego me fuí.

Y después quise golpearte cuando pensé que mis sentimientos se venían abajo (como un puente en explosión) cada vez que te veía, pues entendí finalmente la frase de uno de mis Yo "quiéreme carajamadre".

Y algún día querré dejar todo y convertirme en escritor de lo absurdo.

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