Las calles del lugar estaban llenas de personas todo el día desde el claro del sol hasta aproximadamente las diez de la noche, cuando solo los perros deambulaban como fantasmas sobre ellas. Aproximadamente un sesenta por ciento de su población había orinado en ellas. En casi todos los rincones desde que estaban empedradas. Algunas veces hombres ebrios amanecían tirados en las banquetas o a las afueras de alguna cantina.
domingo, 1 de julio de 2007
Terc entreg
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