domingo, 1 de julio de 2007

Odio los días. A veces -como hoy.




Ya no sé que odio más.

Sí la vida por ser odiosa.
Yo por odiar la vida.
Al odio mismo por ser la semilla de mi estremecimiento.
O a todos los factores que añaden odio en el espacio a mi momentos.

Sé, definitivamente, que me odio por odiarme. Es inválido e imposible odiarse cuando no tengo la capacidad de ser otro frente a los demás. Sé también que el odio no me lleva a ninguna parte y odio mi falta de coraje. Vivo con odio y odio eso, porque me hace entrar en un campo depresivo, desesperante, de bajo poder anímico.

No sirve de nada odiar si no se es odiado. En mi caso, pocas personas me odian, y ello carece de importancia para mí, y no peco de arrogante. Whatever people say I am, I am not. Los factores claves de la vida están en el siguiente orden. Odiar el odio, amar el amor, ser feliz por la felicidad y ver siendo visto. Aunque la visión material y el discurso teórico me mantengan solo y depresivo como hasta ahora lo han hecho.

Nota cultural, Odio la mañanas es un libro fenomenal:
«Escribo para no reventar, por temor a la muerte lenta y a la gangrena de la amnesia, en la que se pudre toda una generación. [...] Escribo mientras noto cómo me sube por dentro la bomba de explosión retardada de estos años de soledad. [...] Escribo porque todavía no se me ha ocurrido nada mejor para matar definitivamente las mañanas carcelarias. O porque no he tenido valor para hacerlo. Escribo para que esas mañanas sin vida se encarcelen y se hundan en el dolor de las palabras y de su frágil arquitectura.»
Jean-Marc Rouillan

Jann-Marc Rouillan (Auch, 1952), está encarcelado a perpetuidad desde 1987.
Es autor de:

Je hais les matins, Denoël, 2001.

Prolétaire précaire. Notes & réflexions sur le nouveau sujet de classe (con Joëlle Aubron, Nathalie Ménigon y Régis Shchleicher), Acrate, 2001;
Paul des Épinettes ou la Myxomatose panoptique, L’insomniaque & Agnès Viénot-éditions, 2002; Glucksamschlipszig: Le Roman du GLUK, L’Esprit frappeur, 2003;
Lettre à Jules, Agone, 2004.

1 comentario:

Luján dijo...

Me agrado la nota cultural y ya me entro curiosidad de leer el libro