miércoles, 25 de abril de 2007

La plenitud de unas aves factoriales, con alas cuadradas en cielos invertidos.


CONFUSIÓN

Cada vez me doy cuenta que odio más esa palabra.

AMBIGÜEDAD

Tan recurrente en tus discursos como los problemas que nos generamos con el paso de los segundos.

PARCIALIDAD

Por sobre todas las cosas.

AMBIENTE

Eso que nos crea confusión sobre si estamos enfermos o sólo somos hipocondriacos.

DESAZÓN.

¿Realmente estoy enfermo?
¡Que alguién me diga como combatir la desertificación del alma! Yo no lo sé, no espero saberlo.
¿Y qué queda de esto sino el suicidio?

P.D. Arriba los arribistas, que con frases célebres quieren comprarme y con destellos de descentralización esperan ganarse el mundo.

¿Fer, me odias?

2 comentarios:

Julieta dijo...

Querido amigo:
No hay nada de ambiguo en lo que sientes y te callas. Sin embargo, tampoco es ocultable. En cuanto al alarde de los besucones de ventana... se pagará.

LO FATAL
Rubén Darío

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos...

I want a gun and a knife and stuff dijo...

Sobre esa sobriedad.

Dichoso suicidio.

El, como fenomeno no se inmuta por el dolor, existe y no existe, ocurre sin suceder. Llega y desaparece. Vive del dolor sin estar en contacto directo. En algunos casos se abastece de la felicidad. Ambivalente.

A quien, sino a los melancolicos afecta?