Te deslizas en la oscuridad.
Queriendo ocultar lo visible de todos.
Hacia donde nadie verá eso que hay en tí y te avergüenza.
Y donde se convierte en paz lo inevitable: la obsesión.
Te deslizas hacia lo negro, para que alguien llegue a sacarte a la fuerza.
Diciendo "aquí estoy"
Para entonces, todo valió madres.
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