lunes, 5 de mayo de 2008

cama blanda

Sonidos secos emiten las hojas, cuando ambos las pisan.


No, no fué que la noche se autonombrara única,
ni que participaramos activamente en su debate,
es solo que nos vimos y todo lo demás perdió sentido.

No, no nos vimos, yo te ví y todo lo demás perdió sentido.

Y de ahí en adelante las cosas han marchado mal, nos maldecimos y yo he cambiado de rumbo cada noche, buscando regresar al punto donde comenzó la caída.

Sí.

Que me guste esa melancolía, que me llame la necesidad, que siga amando yo a esa dependencia.

Al fin y al cabo, la vida sin bosques de tristeza no recorre igual.

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