lunes, 18 de junio de 2007

SEMANA INTERNACIONAL: QUE CHINGUE SU MADRE LA FELICIDAD


La felicidad vale madres.
Es una mierda.
Me cae gorda.
Apesta
Es odiosa
Vale verga.

Despotrico contra ella, sólo porque ella no me cae bien, ni yo a ella.

Hoy en este lunes desaparecido. Esperé por un rato frente al mar, leí sobre un viejo patético -un futuro próximo, probablemente ya esté en él. Me marché hacia un café insípido, a fumar mucho y a ser observado insistentemente. A creer que el futuro se limita a que un niño te insista en que le compres una rosa y acabes regalándole una propaganda de un concierto.

La felicidad no es un estira y afloja, es una matriz de conveniencia. Es ese niño de las rosas, insistente en conseguir lo que quiere, y cuando se doblega. Acaba todo.

La felicidad a la mierda y todos su seguidores pueden irse al carajo. Las flores del camino, las cajetillas de cigarros y cerillos en la calle, las colillas, los hombres que me ven desaprobando mi lectura, todo incluyendo aquellos cielos transparentes, aquellas nubes naranja y todo el resto de los etcéteras que semejan el graznido de los patos salvajes, el rebuznar de los burros en las praderas.

Thoughtless.

Arriba el arribismo, ese no está directamente relacionado con la felicidad.

Y quiero el resto de mi vida contigo. Sin pensar, sin felicidad, solo así. Pasar el tiempo, sin nada de lo de arriba. Sin objetos directos, sin predicados, solo sujetos. ¿És eso un sí? ó ¿pides tiempo? Afuera los verbos. Soy hermoso, soy hermoso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Felicidad
Quien diseñó el concepto atormentó la existencia humana con un ideal que aparece como clichés en telenovelas y en postales del metro. Quimeras depresivas que buscan un concepto gastado deambulan por la calle buscando lo imposible, lo inexistente
Palabras gastadas; masticadas por el tiempo y la realidad: comunismo, democracia, estado de derecho, libertad y esta semana: felicidad