Soberana empresa
aquella de hacernos de un lugar
en corazones ajenos.
Más grande aún el
querer permanecer en ellos.
Pero vale la pena intentarlo.
Querer quedarse y ser vivo en ellos.
Lo vale.
Cuando el sol se oculta
y todo lo que queda son
las reminiscencias de ellos.
Cuando la oscuridad se va
y sus sonidos llegan.
Cuando el sueño llega
y caemos presa de ellos.
Cuando el mundo desaparece por completo
....
y no queda nada
...
más que el olor del sentimiento de dependencia.
domingo, 23 de enero de 2011
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