Una catástrofe, una patada.
Sentirse un caos,
estar de la fregada.
Una agrupación fundida de sentimientos
sin límites claros,
donde la tristeza se mezcla con una tristeza aún más fuerte y grande.
Y el temor a huir corriendo
de la sala nos mira,
nos mira con los ojos verdes,
también azules y violetas.
Porque tiene cientos, quizás miles.
Un caos dentro de otro.
Y una lucha interminable por las cosas,
¿cuáles cosas?
Yo no sé que cosas.
Unas nubes de violenta lluvia
que arremeten contra mis costas,
contra todas mis costas.
¿cuáles costas?
Yo no sé que costas.
Mis límites marítimos.
Junto a mis límites terrestres.
Gaviotas ciegas que vuelan sin sentido.
Aves negras,
aves de sonido.
Que gritan fuerte,
que mis cosas y mis costas no están bien.
Y nadie más que yo lo escucha.
martes, 1 de febrero de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario