Un sinfín de nodos.
Cruzados. Atorados.
Tengo un montón de nudos en la cabeza, en el pecho, en las piernas y en las manos.
Muchos y muy cerrados.
Apretados hasta que no pudieron dar más de sí.
En el pecho y el estómago.
Una pieza cubierta de cuerdas, hilos muy juntos, bien cerrados, bien apretados.
De manera independiente.
Tengo una pila de nudos que me inquietan.
Me envuelven.
De la desesperación,
que hasta en los zapatos.
Hasta las nubes,
en autobuses.
En doquiera, en doquiera los nudos.
Mira cómo no me dejan pensar, cómo me pueden, cómo me aprietan.
Mira los nudos, mira mira mira.
Los nudos, los nudos que bloquean.
¿A dónde voy? ¿Dónde me dejan?
No es una colina, es una montaña de nudos.
lunes, 5 de octubre de 2009
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