Está sobre el armario. Ahí donde quedaron las llaves, ¿recuerdas?
Ahí debería estar.
Búscalo bien.
¿Seguro?
No lo sé. Ahí estaba. Antes de que empezara a llover entré y dejé el sobre en ese armario. No he movido nada desde entonces, llegué y me senté donde estoy ahora.
Desde entonces han transcurrido más de 10 horas, no he tomado agua ni ido al baño. Solo me he sentado aquí a pensar, aunque probablemente pienso en el cómo no pensar.
¿Y si me hubieran desconectado?
Ojalá me hubieran desconectado.
¡No sé!, si el dichoso sobre no está ahí entonces no está en toda la casa y ya.
Las noticias no tienen nada interesante, ni en la radio ponen cosas agradables últimamente.
Deberían desconectarme. No es difícil, tomas el enchufe que alimenta de corriente eléctrica mi cuerpo, lo rompes o lo desactivas y ya.
Es sencillo, insisto.
Y no, por último, no me he levantado de esta silla hace más de 10 horas. Si tu sobre no está, no está. Alguno de los fantasmas que me persiguen debió haberlo desaparecido.

1 comentario:
no se como llegué aquí, supongo que picando y picando entre contactos, me gusto lo que escribiste...
en mi cuarto tengo muchos fantasmas, pero ninguno mueve cosas, sólo me hacen olvidarlas, me producen inmensas lagunas mentales, creo que en el fondo no son malos, me salvan de rcuerdos nada agradables...pero esta vez espero que no me roben el último por mas masoquista que suene
un beso
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