
Desde hace mucho tiempo no pasa la muerte por aquí,
se ha ido, se fué con el regreso del corazón,
si, regresó; pero no sé de dónde.
Idas, regresos, ausencias, arribos.
y ese tecleo persistente, de incertidumbre, como cuando llega el frío a mitad de la madrugada, a mitad del día llega el calor y en la noche una neblina espesa entra en las calles (muy segura de sí misma, con paso firme y rápido)
y al cerrarse el campo visual, no alcanzan los cigarros para soportar la noche -otrora negra.
y.... y... y.. y. y
Y todo en reversa me disminuye, análogamente a la secuencia Fibonnacci.
Ahora hay un punto final porque se ha terminado la tinta para escribir,
pero no la música.

2 comentarios:
Amor...y luego viene el amor.
¡Esa foto! Caray, cada vez que pienso en desvincularme y mandar todo a la chingada, pienso en Tijuana.
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