en esa escena bizarra y seudo cosmopolita
donde las manos que se funden
se funden.
frente a la ventana
como si al momento de darnos el abrazo
se creara un pedazo de música
mejor, mejor callar
no revivir el recuerdo para no desgastarlo
porque quiero ser un pájaro sin alas -uno que no esté enjaulado- que vaya siempre en tu hombro; aquél que desaparece en la inmensidad de la montaña
aquél que pasó calor en la nítida vía láctea.
completos extraños que se creen enamorados
una cama de clavos.
-Yo quiero un cigarro. Dije.
- No tengo. Respondiste.
Nadie traía lentes oscuros -era de noche.
Y yo todo lo que quería era abrazarte.
A las 4AM despertaste.
Y ahí acabó todo.
Tu noche, la mía.
Como un té helado.

1 comentario:
El día
Amaneció sin ella.
Apenas si se mueve.
Recuerda.
(Mis ojos, más delgados, la sueñan.)
Que fácil es la ausencia!
En las hojas del tiempo
Esa gota del día
resbala, tiembla.
Jaime Sabines
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