Abrió un ala, con pereza, con pasión.
Mostró plumas grises y viejas.
Sólo un ala.
En un chorro de agua caliente vislumbré algo parecido a un cuerpo recostado.
En la tarde sensual su ala se movió con cierta melodía.
No se si lo ví o lo imaginé.
Lo sentí definitivamente.
Y no sé si fué el demonio o solo una paloma.
jueves, 13 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Mejor no saber, hace bien a los ojos.
Publicar un comentario