Existe el dolor de cabeza.
Así como existen las mañanas turbias y llenas de sangre.
Así como existí en determinado momento.
Así como mis cuatro Yo han desaparecido dejando el rastro de su sangre -de la mía- en la nieve.
Dale.
Existes tú y estás lejos.
martes, 18 de septiembre de 2007
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