fuimos el destello, la mancha en el cielo azulado,
una gota gorda cayendo en la lluvia torrencial
fuimos nada en el todo, un todo en la nada;
ahora somos el corazón partido.
De mis cuatro yo, tienes dos, dos llevan tu nombre, tienen tu voz, corren tus pasos:
- Soy hijo y padre de Yerania. Tengo sus ojos, llevo su olfato.
- Soy hermana y abuela de Yerania. Amo los gatos, vivo para los espejos.
En el árbol putrefacto descansamos, en la lluvia y lodazal andamos, nada nos importa.
Ante lo mortuorio sonreímos, junto al ave caída celebramos su vida marchita.
Yo te extraño.
¿Y tú a mí?

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