sábado, 4 de agosto de 2007

Sad cow.

Del torrente de imágenes, del fluído de luces que sube y baja por tu rostro, del movimiento que sacude tus extremidades, del egoísmo que circula tus pasos, del vergel que hay aquí y allá donde pisas.

Con un Nunca. Con dos. Se corta el hilo, la confianza, el baile, la destreza.

Oh aburrimiento, ¿dónde te encuentras?, ¿muerto?, ¿en un rincón?, ¿agrietado?, ¿dónde?

¡Y ese movimiento descorazonador que nos mataba!

En el rincón, en el rincón. En el exceso, en los dulces, en nuestra rutina diaria, haces que eso cambie.

El mar, su escape, las gaviotas hambrientas, los peces de plata, sus escamas contaminadas, las algas putrefactas en la playa, moscas y abejas suicidas. Comprensión. En el unísono todo se pierde. Con la atemporalidad.

Busco eliminar las horas de mi vida y vivir todo como una simultaneidad de acciones generadoras de placer, dolor, ira, envidia, avaricia, lujuria, muerte. Todas frágiles porque son de papel maché. Todas las acciones son débiles.

Un compás y todo cae. Y todo se evapora.

Arriba los muertos.


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