De repente entraste en mi cabeza.
No se si es paranoia mia, porque creí haberte expulsado. Ahora no se nada.....
Sólo que la noche ha llegado y los sueños que esperaba no aparecen.
Me pregunto. ¿Has llegado sólo para robarte mi rebaño de sueños en tu bolso de mano?, tu cabeza brilla en lo oscuro de la noche. Pero muy lejos.
Regresa, con mis sueños o sin ellos; ya generaré otros más.
La lluvia y tú. Son iguales, efímeros. Nunca eternos.
miércoles, 16 de mayo de 2007
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