- Ya no eres esa oscuridad de la noche. Ya no me opacas.
- Y ya has decidido abandonarme, ahora existes sin mi.
De cómo me convertí en víctima:
El volumen del aparato enblandecido ha aumentado en unos segundos. Me descubro en el espejo como asesino, solitario y bandido de auras, albedos más plasmas que en la pelleja del venado se posan. Del grupo que encabeza la manada se forman los equipos que atacan suavemente mi comida. Ya ha crecido. Ahora cuenta que tiempo atrás las cosas eran distintas y en aquel entonces las carencias de maná eran grandes. Por medio de píldoras reencarnó y puede seguir alimentándose a satisfacción. Las fieras tienen tanta similitud en el dominio natural, entre sí se comen, me comen.
De cómo me extingo:
¿Qué es lo que soy?
No soy nada de este mundo intermitente, no soy agua en las carreras del río, ni agua flotante en las orillas, ni un mosquito zumbando en esa noches de lluvia acaecidas. Ni siquiera un respiro en la mañana fría, menos el vaho de un cuerpo muy dehíficado. Tampoco esa muerte de hoy en el periódico.
No soy nada de este mundo transpirante. Soy del limbo el ente que entre mártires y fuego, llora su salida nunca venidera.
De mi actual luto:
Mientras el asesinado ocultaba el último rescoldo de sangre que emanaba de él,
un hombre -otro, desconocido, ajeno al proceso mortal- lo contempló doliente.
Rompí en llanto entonces.
SI, tengo un tratado, un TRACTAT.
Soy realmente suicida y lo llevo en las venas.
Hay dos almas viviendo aquí en mi pecho.
El pasado no es más feliz que el presente por dejar recuerdos trascendentes.
¿Qué vive en realidad aquí en mi pecho? -¿és sólo un lobo o es un edén completo que descuido por cuidar de la parte fiera y sumisa de mi ser interno?
ARRIBA las proposiciones amorosas que nunca llegan, que nunca se hacen. Arriba la visa que tampoco lo hace.
No soy nada de este mundo transpirante. Soy del limbo el ente que entre mártires y fuego, llora su salida nunca venidera.
De mi actual luto:
Mientras el asesinado ocultaba el último rescoldo de sangre que emanaba de él,
un hombre -otro, desconocido, ajeno al proceso mortal- lo contempló doliente.
Rompí en llanto entonces.
SI, tengo un tratado, un TRACTAT.
Soy realmente suicida y lo llevo en las venas.
Hay dos almas viviendo aquí en mi pecho.
El pasado no es más feliz que el presente por dejar recuerdos trascendentes.
¿Qué vive en realidad aquí en mi pecho? -¿és sólo un lobo o es un edén completo que descuido por cuidar de la parte fiera y sumisa de mi ser interno?
ARRIBA las proposiciones amorosas que nunca llegan, que nunca se hacen. Arriba la visa que tampoco lo hace.

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