Ayer descubri en ti huellas/ y sus trazos alertaron mis sentidos/ por eso es que me fui en silencio/ atardeciendo, palideciendo/ todo en un cuerpo maravilloso/ y tengo tanto miedo de ser observada.../ aún tanto miedo/ que solo tiemblo
De ti recuerdo esa lágrima/ que se rehusa a caer envilesida/ parece esperar un instante preciso/ y mis ojos tan abiertos dulen preguntandose si alguna vez inspiraron en ti compasión. /No hay más ruidos inesperados/ almas inmóviles en absurdos hedores se desgastan/ sufren mezquinas/ viven vestidas de escasos matices y descuidados dones almidonados.
Y el extender mi aliento rozo tus mejillas/ sintiendo que la persuación tiene aun esperanzas.
Arriba tú y la vida juntas. Encapsuladas.
miércoles, 21 de marzo de 2007
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