lunes, 25 de abril de 2011

Hay noches que se concentran en un solo sonido:
el chirriar de los murciélagos.

Noches de viento,
que acarrean flores y hojas secas
que cayeron para dar paso a otras
nuevas.

En las que los aviones surcan los cielos nublados.
Uno tras otro.
(En grandes ciudades como ésta,
es bastante común).

No así el chirrido.

Hay otras noches que se concentran en el anhelo.

Y los aviones, las nubes, el viento, la paz y el sueño
se han ido.

No sé a dónde.

¿Alguien sabe dónde?

No hay comentarios: