domingo, 3 de octubre de 2010

Una extensión del rayo.
Y.
Puerta abierta.

El avance de la luz,
hacia la cama.
Al final de una habitación
que no tiene ventanas.

Iluminación parcial,
cuestión de segundos.
Con la que se aprecian
los discos, pastillas, agenda.
El despertador.

La cama vacía.
Deshecha.

Y la oscuridad,
los cuadros a perspectiva.
El tiempo en velocidad menor.

Esperando el siguiente relámpago.
Esperándolo fuera,
en otra parte.

Donde sabemos que podemos
reencontrarnos con ese espacio vacío.
Con la certeza de no vernos en él.

Sólo visualmente.

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