Y como siempre
-o frecuentemente-
-probablemente a veces-
-al menos alguna ocasión-
se tarda en aparecer.
Procuro perder el tiempo
perdiendo la vista en múltiples objetos,
o en uno solo.
Fijamente.
Nunca dar vueltas
porque eso me remitiría al pasado.
A días de lluvia, lodo y viento.
Calles inundadas.
No, dar vueltas implica regresar el tiempo.
A cuando me formaba, célula tras célula.
A cuando salían los peces del agua,
y muchos de ellos morían en el intento por reptar.
Volver siglos atrás y comenzar todo el proceso evolutivo.
Tampoco puedo -o podría- sentarme.
¿Con qué objeto?
La espera sería más cansada.
Inútil, acortaría mi campo de visión y no podría perder tanto la vista.
No.
A la espera hay que ponerle un nombre
y aprender a convivir con ella.
jueves, 12 de agosto de 2010
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