jueves, 12 de agosto de 2010

Y como siempre
-o frecuentemente-
-probablemente a veces-
-al menos alguna ocasión-
se tarda en aparecer.

Procuro perder el tiempo
perdiendo la vista en múltiples objetos,
o en uno solo.
Fijamente.

Nunca dar vueltas
porque eso me remitiría al pasado.
A días de lluvia, lodo y viento.
Calles inundadas.

No, dar vueltas implica regresar el tiempo.

A cuando me formaba, célula tras célula.

A cuando salían los peces del agua,
y muchos de ellos morían en el intento por reptar.

Volver siglos atrás y comenzar todo el proceso evolutivo.

Tampoco puedo -o podría- sentarme.
¿Con qué objeto?
La espera sería más cansada.
Inútil, acortaría mi campo de visión y no podría perder tanto la vista.

No.
A la espera hay que ponerle un nombre
y aprender a convivir con ella.

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