domingo, 29 de agosto de 2010

Dicho frente a un pedazo de luz,
de luz sobre pintura, de luz
sobre turquesa.

Me dice,
que soy posible,
que soy quizás.
Que soy un hombre de factibilidad probable.

Dicho el verbo al viento.
Verbo pensado, pero al viento.
Arrojado,
aunque sea.

Verbi gratia.

Nada más importa.
Ninguna mano, ningún argumento fuera de ese acuerdo.
Ningún símbolo.
Ningún paseo.
Ninguna road movie -ningún Paris, Texas.

Tan es así que no importa nada, abro los ojos.

Y no importa ya, que sea una posibilidad, un quizás,
no importa ya que no sea imposible.

Porque ya he despertado.

Porque ya no son sueños.
Y lo dicho, pensado o arrojado, se ha quedado asegurado en algún cráneo.
Y es muy probable que no sea el mío.

No hay comentarios: