viernes, 7 de mayo de 2010

No hay nada.
Sólo hombres sin sombra, reloj y pensamientos.

Nada de la nada;
siquiera hubiera un poco de algo.
Pero ellos no tienen nada!

Son como gatos que se acercan a ronronear.

Vacíos, huecos, húmedos y tontos.

Tontos que se besan -alguien les observa y se separan-

y después,

el árbol, la noche, el parque, los murciélagos con
un poco más de nada.

Dicen no, y salen más gatos. Dicen sí y brotan otras cosas. De todo, aves, pelícanos, lagartijas y deseos de buscar entendimiento o lo que sea.

Ciao.

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