No hay nada.
Sólo hombres sin sombra, reloj y pensamientos.
Nada de la nada;
siquiera hubiera un poco de algo.
Pero ellos no tienen nada!
Son como gatos que se acercan a ronronear.
Vacíos, huecos, húmedos y tontos.
Tontos que se besan -alguien les observa y se separan-
y después,
el árbol, la noche, el parque, los murciélagos con
un poco más de nada.
Dicen no, y salen más gatos. Dicen sí y brotan otras cosas. De todo, aves, pelícanos, lagartijas y deseos de buscar entendimiento o lo que sea.
Ciao.
viernes, 7 de mayo de 2010
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