Para superficies duras, rígidas, innobles
fué diseñada.
Con piedras, rugosas.
Con nervaduras.
Maite caminando con caballos en las manos
fuertes, firmes y un poco.
Le dolían en el alma tan estricta,
le costaba imaginarse en otro lado.
Donde todo brillara naranja
fuera verde y
extraíble.
Se comentaba a sí misma
"déjame pensar todas las cosas
decidir contigo cada situación y circunstancia"
Pero nadie,
ni sus caballos ni las piedras con nervios
respondían.
Y acalló sus pensamientos.
Al fin que el silencio es su especialidad
sin reproches
sin opiniones terceras
sin humores mediante.
Solo ella, sus caballos y unas piedras con nervaduras.
los tres
rodando.
La tierra rodando
el polvo volando
ella respirando
la migraña, esquizofrenia, úlceras y un poco de tuberculosis
sus caballos también un poco.
lunes, 16 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario