
En una hoja de papel de mango -si es que existe-
había una nota en mi escritorio.
hola dos puntos ya no suelo buscarte coma como hacía antes coma en mis paseos por la calzada punto ahora puedes quedarte con la certeza de que no me importa si estrellas tu cabeza contra el piso o si escalas nubes para lanzarte desde las alturas coma desde donde quieras punto y con sombras coma o sin ellas punto ya no me importas punto puedes poner tu música en la radio coma o moverte plácidamente donde quieras punto y no regreses coma no me importas coma quizás un poco coma o quizás nada punto paréntesis abierto es mentira coma si te quiero coma si me importas paréntesis cerrado y no escribo más porque no sabría que decirte coma porque moriría en el intento punto siempre atento y nunca escondido dos puntos yo
Una nota obscura, que sabe a mango, que me recuerda que yo también te extraño. Pero no tanto como antes, aunque importándome tanto, me dejes de importar.
A fin de cuentas ¿a quién le importa? (salvo a tí y a mí).
A donde sea, o con quien sea, pero que el tiempo -con sus respectivas reservas- no nos coma, no te coma (no me ingiera), no te agobie (no me estrese), no te aleje (no me empuje), no te malintencione (no me malobre), ni te doble (ni me rompa), ni te tuerza (ni me doblegue) y nunca te absorba (ni me succione) en su túnel radioactivo.
Separados (juntos) de manera maravillosa. Civilizadamente.
Amor de tardes de febrero vencido por una nota de papel de mango.

1 comentario:
Mi escritor favorito.
Publicar un comentario