y a veces pensaba que tampoco lo haría.
pero la vida me torció, así en un abrir y cerrar de ojos, volteé la espalda y me clavaron un cuchillo envenenado, cuando me lo sacaron, dolió demasiado.
y cada palabra
destila
un a veces
un quien sea
derroche de

porque sí. porque no
dos para qué. con cerveza, por favor!
y en el camino no te embriagues, que quiero irte besando.
por eso te digo, yo nunca me había enamorado, y si me preguntas cuánto duele, sólo te responderé que sí valió la pena.
y no te embriagues, que quiero seguirte besando.

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